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A los padres les da miedo ejercer autoridad

Entrevista a Alicia Banderas, psicóloga.

 

¿Qué está pasando en la sociedad para que su libro —”Pequeños tiranos”— se convierta en manual de muchos padres?
Los niños están adquiriendo un estatus social muy diferente al de antes: tienen un gran poder, se han convertido en los reyes de la casa.
Un “rey” no es igual que un tirano.
Efectivamente, igual que un niño rebelde no es lo mismo que uno que practica la tiranía.

¿Cómo diferenciarlos?
El niño tirano tiene una gran insensibilidad ante el dolor ajeno, no siente compasión ante las malas acciones, no tiene remordimientos ni culpabilidad. Además, no tiene ni miedo ni ansiedad ante el castigo, por eso a veces no funciona con ellos. El rebelde, por contra, es aquel que se salta las normas y también los límites, que puede ser caprichoso pero que enseguida pide perdón sincero y puede conectar con el dolor que ha causado.
 

¿Cómo diferenciarlos?
El niño tirano tiene una gran insensibilidad ante el dolor ajeno, no siente compasión ante las malas acciones, no tiene remordimientos ni culpabilidad. Además, no tiene ni miedo ni ansiedad ante el castigo, por eso a veces no funciona con ellos. El rebelde, por contra, es aquel que se salta las normas y también los límites, que puede ser caprichoso pero que enseguida pide perdón sincero y puede conectar con el dolor que ha causado.

¿Cómo detectar que tenemos a un dictador en casa?
Los niños de la tiranía no nacen, se hacen. Aunque hay predisposición en el temperamento, suelen ser más fríos e impulsivos, su actitud depende absolutamente de la educación. Unos padres blandos y permisivos hacen que esas conductas se expandan, que todo explote.

¿Hay un perfil determinado?
No por clases sociales ni tipo de familia. Se suele dar más en los varones, aunque estamos viendo cómo en la adolescencia las chicas buscan la “igualdad” con comportamientos violentos. Sin embargo, hay un aspecto recurrente: cuando el tirano es un niño se ceba más con las madres que con los padres al utilizar un chantaje emocional al que es difícil resistirse.

¿Por qué?
Con la dificultad de conciliar la vida laboral y la familiar, la madre llega a casa sientiéndose culpable por no ver a su hijo en todo el día, así que le cuesta mantener la firmeza y establecer normas. Además, después de todo el día con conflictos, muchas madres no quieren seguir bregando: eluden el conflicto y lo dejan pasar.
 

¿Está la conciliación familiar en el fondo de todo el problema?
Es una variable más, pero el cambio es mucho mayor: la sociedad ha pasado de un estilo autoritario a uno permisivo. De repente, ha venido una libertad que es buena para una igualdad de roles: la mujer ya no está supeditada al hombre, el empleado puede hablar a su superior de una forma igualitaria... pero a veces esa igualdad no la hemos sabido manejar en el paso de padres a hijos. No sabemos ejercer la autoridad porque nos da miedo llegar a ese autoritarismo. Fíjese, cuando se habla de la “Generación Nini” hay que admitir que la responsabilidad es de los padres permisivos que no han dado oportunidades para que los niños desarrollen su sentido de la responsabilidad.
 

Sara Campelo. ABC

 

A los padres les da miedo ejercer autoridad

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