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Educar personas generosas desde la familia

Dar o darse: En Navidad y siempre

La Navidad es un tiempo propicio para vivir la generosidad en familia. Y para enseñar a los hijos el verdadero valor de la cosas. A pesar del consumismo que se genera alrededor, de la marea de sofisticados e innumerables juguetes y regalos y de la desproporción en lo material, los niños pueden aprender de una manera más visible el valor de compartir con los que más lo necesitan. ¿Pero cómo hacerlo?

 

Existen muchas maneras de ser generoso: por supuesto dando cosas a quien las necesita, pero también dando tiempo, perdonando o escuchando. A menudo, también saber recibir puede constituir un gran acto de generosidad.

 

EL EJEMPLO DE LOS PADRES 

Pero, ¿cómo conseguir que nuestros hijos sean generosos? ¿Es ésta una cualidad innata, que se tiene o de la que se carece en función del código genético? Afortunadamente, no. La generosidad es una virtud y, como tal, no solo es posible sino que además es necesario enseñarla a los pequeños. Una vez más, es el comportamiento de los padres el que de una manera más poderosa puede influir en el desarrollo de una personalidad generosa.

En este sentido el matrimonio debe realizar un esfuerzo para manifestar generosidad a sus hijos, en primer lugar, en la atención que les ofrecen. Cabría preguntarse, ¿Qué vale más, un juguete caro o dos horas de mi tiempo? Podemos ser generosos creando un ambiente propicio para aumentar un sentimiento de hogar, de sosiego, de tranquilidad, de seguridad, de unidad en la familia.

"Podemos ser generosos creando
un ambiente propicio para aumentar
un sentimiento de hogar, de sosiego,
de tranquilidad, de seguridad, de unidad en la familia"

 

GENEROSOS, MEJOR EN FAMILIA 

Tu ejemplo es lo primero. Ellos harán en la medida en que ellos vean. Si organizáis actividades en familia de ayuda a otros, este ejemplo quedará latente para ellos. Una visita a una familia que lo necesite, o acompañar a personas en soledad puede ser un buen comienzo para educar en la generosidad. 

Vuestro tiempo: más vale dedicarle tiempo a nuestros hijos, jugar con ellos, que miles de juguetes que invadan su cuarto de juegos. Ese será el mejor regalo que podamos hacerle en estos días de Navidad.

Ayúdale en su carta a los Reyes Magos y sugiere a tus familiares regalos prácticos y evita que abrir regalos y aparcarlos a un lado sea la tónica habitual de estas fiestas. 

Haz partícipe a tus hijos de campañas de recogidas de juguetes. Explícale que otros niños no tienen recursos y que debemos ayudar a Los Reyes Magos. Una buena práctica es que cada año nuestros  hijos se desprendan de un juguete o cosa que realmente les guste. Podemos ayudarles haciendo nosotros lo mismo: dar, a quien lo necesite más que nosotros, algo que realmente nos cueste y que nos guste mucho. El ejemplo es lo que más les puede mover.

Darse. Más que el simple dar. Ese es el reto que se nos presenta con nuestros hijos estas Navidades.

"Darse. Más que el simple dar. 
Ese es el reto que se nos presenta
con nuestros hijos estas Navidades"

EN EL CAMINO DE LA AUTÉNTICA GENEROSIDAD 

Si, en el fondo, la persona no vive la generosidad por una conv­icción profunda de que los demás tienen el derecho de reci­bir su servicio, difícil­mente existirá una generosidad permanente en desarrollo. Por eso, es más importante el concepto de “darse” que el de “dar”. Se puede dar sin identificarse con lo dado, sin simpatizar con la otra persona. Lo que buscamos al educar en esta virtud es que los hijos sean capaces de “dar” incondicionalmente, que es lo mismo que decir “darse”.  

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