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Empatía, la clave para triunfar

Empatía, la clave para triunfar

La identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra, es decir, la capacidad de una persona de ponerse en el lugar del otro es la característica de la empatía, la clave para triunfar, una compleja habilidad que un niño debe aprender para convertirse en un buen líder. Esta habilidad, bien utilizada, permite llegar ser un buen profesional y triunfar en la vida.

La importancia de la empatía en la educación

Los padres normalmente están preocupados por las notas académicas de sus hijos. Sin embargo, a veces todo ello son cuestiones secundarias en la formación de los pequeños cuando hablamos de triunfar. Existen otras aptitudes más importantes que determinarán que un niño triunfe desde las edades más tempranas como la empatía.

Por eso, a veces, la empatía será más importante que otros aspectos puramente académicos como los idiomas. Así, la inteligencia emocional, clave en la empatía, tendrá que ser tenida en cuenta a la hora de predecir el éxito de una persona en lo personal y en lo profesional. A día de hoy, y en un futuro próximo, el hecho de trabajar con personas "codo con codo" hace que la capacidad de organización, de trabajar en equipo y de liderazgo sean un requisito fundamental en los trabajadores, y la empatía será la clave para conseguirlo.

Los inicios de la empatía como programa social para niños conflictivos

El programa Raíces de la Empatía llevado a cabo por Mary Gordon (Toronto, Canadá 1996) introdujo un cambio social en los colegios llevado a cabo por las familias, los profesionales de la educación y la sociedad. Este programa, principalmente dirigido a alumnos conflictivos, intentó "reducir niveles de violencia y agresión estudiantil y promover comportamientos sociales que aumentasen los niveles de empatía", tal y como explica su fundación 'Roots of Empathy'.

La metodología se centra en trabajar en cada aula de alumnos con un bebé. La falta de interacción verbal de éstos (no articulan palabra) obliga a los alumnos a aprender a identificar los sentimientos del bebé. Tan sólo con una atenta observación y el sincero intento de entender qué le pasa realmente al bebé (si está contento, triste o por qué llora) los niños aprenden a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a los sentimientos de quienes les rodean.

Así, la reducción de la violencia en el aula, el aumento de la comprensión de las emociones entre compañeros de clase, el aumento de la capacidad de integración de los menores y el desarrollo de otras habilidades, fueron resultados suficientes para certificar que este programa, además de mejorar algunas capacidades del niño y orientarle al éxito, podría ser, por qué no, una solución real para algunos de los problemas que surgen en las aulas hoy en día.

La empatía como valor para el liderazgo

El objetivo es, por tanto, conseguir que las personas que lideren los grandes proyectos del futuro sean personas empáticas, capaces de conectar con el resto y ponerse en el lugar del otro, que puede ser desde su compañero de trabajo hasta, en términos más amplios, la sociedad. Para ello, es necesario que la empatía se trabaje desde la escuela, cuando los niños son pequeños, ayudando a los niños a desarrollarla como cualquier otra capacidad. Algunos profesionales ya están trabajando en esta línea, intentando que la empatía se trabaje en los colegios de España, junto a otro tipo de habilidades y de forma transversal, como ya hacen muchos centros educativos de Reino Unido, Canadá, Alemania o Irlanda.

Educarles en la empatía desde pequeños será la clave para conseguir personas felices y buenos profesionales, capaces de trabajar en equipo, preocupadas por los problemas sociales y con la capacidad de experimentar. Personas que, en definitiva, sepan gestionar su entorno.

Actualmente, son muchos los emprendedores que se han lanzado al mercado laboral con grandes y novedosas propuestas. Todos estos emprendedores sociales, capaces de detectar los problemas que les rodean y de idear una solución y hacer de ello su trabajo, han demostrado no solo poseer una evidente capacidad de iniciativa, sino también un alto grado de empatía poniéndose en el lugar de otros.

Patricia Núñez de Arenas

(Artículo publicado originalmente en Hacer Familia)

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