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Fomentar la lectura

Precisamente porque vivimos en un mundo de dispersión intelectual y de sucesión vertiginosa de imágenes, fomentar la lectura es un antídoto que facilita la capacidad de concentración y abstracción, ayuda a emplear bien el lenguaje, permite desarrollar un espíritu crítico serio y fundado, facilita el análisis, síntesis, comparación, etc. 
La lectura debería en consecuencia fomentarse desde que el niño es capaz de ello. Algunos modos de lograrlo son los siguientes: 

 

1.- Es obvio que el primer modo de fomentar la lectura es que los padres lean. También lo es que lean los hermanos mayores y hasta los amigos. Un buen ambiente de lectura en casa, en el que haya libros, se hable de ellos, se comenten, etc. es el mejor estímulo.

2.- En cuanto el niño aprenda someramente a leer (aquí no se trata de proponer un método de lecto-escritura) hay que cogerle aparte y leer con él de modo que vaya adquiriendo soltura. 

3.- Para estimularle, en tanto vaya adquiriendo impulso propio, conviene darle premios inmediatos y tangibles. Serán tanto más concretos cuánto más pequeño sea el niño. No tienen que tener valor material, sino irle llenando de la ilusión de conseguirlos. Por ejemplo, un céntimo por página, de modo tal que vaya llenando el bote que tiene en su habitación; o después un euro por cuento, etc. Es obvio que para que este sistema funcione, el niño tiene que tener deseos no cubiertos. Si le damos un céntimo por página, no podemos permitirle a la abuela que le dé cien euros de golpe. 

4.- Es bueno irse a una librería con él y dejarle "que enrede" ante el estupor y el rechazo del dependiente. La manipulación es fuente de conocimiento en particular en las edades tempranas.

5.- Mientras está leyendo su cuento o libro es necesario manifestarle nuestro interés por él, preguntándole por qué página va, quiénes son los personajes, el argumento, etc. Cuando ha terminado o incluso mientras está leyendo su cuento o libro es necesario permitirle que nos lo cuente. 

6.- Establecida la capacidad es necesario que ésta se convierta en hábito. Para ello habrá que irle dosificando los libros, de modo que pasen de tener más a tener menos dibujos, letra más grande a letra más pequeña, mayor número de páginas, etc.

También hay que saber elegir los libros que les damos para leer. Aparte de que cada uno irá desarrollando sus gustos propios, hay que tener en cuenta que son distintos los libros que les gustan a los chicos (guerras y aventuras) y a las niñas (más románticos). 

Según van creciendo hacerles gustar de la lectura como entretenimiento (aventuras, suspense…), fuente de conocimiento (novela histórica, ensayos, enciclopedias…), paradivertirse y compartir con otros (según sus gustos lecturas de coches, relojes…), paratratar a Dios (lectura espiritual), para adquirir cultura (literatura clásica española e internacional), para aprender otros idiomas (leer libros en inglés, francés o alemán…)

CARMEN ÁVILA DE ENCÍO. DRA EN EDUCACIÓN. ASESORA PROYECTO PRINCIPE. ATTENDIS

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