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Los deberes ¿obligación de padres o de hijos?

Desde siempre, los deberes han sido la pesadilla de los escolares, una especie de extensión de la escuela hasta su casa, una obligación.

Encorvados bajo el peso de sus abultadas carteras, nuestros escolares llegan cada día a casa cargados con una buena dosis de tareas para hacer después de la merienda. Muchos padres se plantean entonces si deben o no ayudar a sus chavales en estas obligaciones escolares, mientras observan preocupados cómo aquellos se sientan horas y horas ante los cuadernos sin sacar provecho, o prefieren encender la televisión.

Desde siempre, los deberes han sido la pesadilla de los escolares, una especie de extensión de la escuela hasta su casa, una obligación. Sin embargo, la actitud de los padres puede ser mucho más diversa: algunos progenitores ayudan a sus hijos hasta el punto de hacerles directamente las tareas, mientras que otros se preocupan mucho menos y tan sólo preguntan muy de vez en cuando lo de "¿Hoy no traes tarea?", pensando que ese tema corresponde exclusivamente a la relación entre el colegio y su hijo.

Ni una cosa ni la otra. Los deberes son, efectivamente, una proyección del programa escolar, pero su objetivo no es otro que la educación integral del niño: ayudarle a aceptar libremente sus responsabilidades, a concebir la cultura como un objeto del que puede apropiarse para su propio provecho.

Los padres deben ser por tanto elementos activos en esa tarea, ayudando a su hijo a cumplir con sus deberes.

Para pensar...

  • No permitáis que el niño vea sus deberes como una pesada carga sin sentido. Hacedle ver que son su responsabilidad, y que su esfuerzo será provechoso.
  • Poned pequeñas metas a vuestro hijo cada día, para ayudarle a que se esfuerce por superarse y él mismo se anime con sus pequeñas victorias.
  • Procurad que el ambiente de la casa no enturbie nunca el estudio de vuestro hijo. Hay que respetar su trabajo.
  • Procurad que los hermanos pequeños se esfuercen en no armar jaleo mientras el escolar hace sus deberes. Este se sentirá apoyado, y los demás aprenderán el hábito de respetar el trabajo de todos.
  • No agobiéis al niño con la constante pregunta "¿Has hecho todos los deberes?" y cambiarla por otra bien distinta "¿Me enseñas lo que has hecho hoy"?
  • Las comparaciones siempre son odiosas. Evitadlas entre hijos, primos o vecinos. Lo importante es que el niño sepa lo que debe hacer para lograr buenas notas.
  • Hablad con los profesores de vuestro hijo para saber si se retrasa en alguna asignatura y haced hincapié en ella.
  • Si el niño no rinde, averiguad si le falta motivación y si sabe realmente cuáles son sus tareas.

... Y actuar

Para animar al niño a que estudie y se sienta más seguro de sí mismo, invitadle a que vaya apuntando sus dudas a medida que estudia. Algunas podréis resolverlas en casa, pero las otras puede preguntarlas al profesor, de modo que sienta que colabora en las clases.

María Moll. Publicado en "Hacer Familia"

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