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29 OCT

Jueves Solidarios

Una vez al mes, los alumnos de Secundaria y Bachillerato dedican "tiempo" de forma solidaria y comprometida a las personas necesitadas

Un jueves al mes, los alumnos de Secundaria y Bachillerato tienen la opción de visitar de forma solidaria a las personas necesitadas que tienen a su alrededor.

En esta ocasión el pasado dia 22 de octubre junto a profesores, los alumnos de 4º de Educación Secundaria compartieron "tiempo y atención" con los ancianos del Asilo de San José, dedicando sonrisas y detalles de cariño con los ancianos residentes.

Los ancianos agradecidos no sólo pasan una rato agradable con la presencia de los jóvenes sino que también abren sus corazones contando sus historias y vivencias a lo largo de sus vidas.

Con estas actividades solidarias completamos los Planes de Formación, motivando y fortaleciendo la formación humana de los alumnos que viven estas experiencias tan enriquecedoras.

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Alejandro Escobar Araujo (alumno de 4º de ESO) nos cuenta su experiencia:

“La verdad es que cuando nos dijeron que íbamos a ir al asilo por motivo del Jueves Solidario, tenía cierta incertidumbre en cuanto a cómo iba a ser la experiencia, pues yo nunca había asistido a ningún asilo y realmente no sabía qué iba a ocurrir. Pensé que sería algo parecido a Asansull (una residencia para personas discapacitadas) donde simplemente teníamos que dar un paseo con las personas que se nos asignaran y hablar un poco con ellas. Sin embargo, y aunque tenía muchas similitudes con Asansull, lo que encontré allí fue algo un poco distinto.

Algo que me sorprendió nada más llegar fue que había una Iglesia dentro del asilo, con bastantes detalles y muy amplia, ya que el origen del asilo reside en una fundación religiosa por así decirlo.

Una vez vimos la Iglesia, nos dirigimos a ver a algunos ancianos.

Nos paramos en uno de los primeros salones y nos recibió un hombre mayor bastante amable.

Cuando entramos, enseguida nos dimos cuenta de cómo era aquello. Había muchas personas en la sala que saludaban, se alegraban y nos hablaban, pero por otra parte, muchos se veían cansados, aburridos o simplemente tristes. Ahí es donde estaba nuestro encargo. En pocas horas debíamos intentar al menos que algunas personas pasaran un buen rato con nosotros, o que se sintiesen escuchados y contarles algo interesante…etc.

Tuvimos que distribuirnos para poder hacer diversas tareas y hacernos cargo de muchas personas en las dos primeras plantas.

Algunos teníamos que dar de comer a las personas que no podían, otros simplemente conversaban y varios compañeros paseaban con aquellas personas que querían dar una vuelta. Sí es cierto que al principio nos daba un poco de corte pero cuando supimos qué debíamos hacer y por qué, fue todo un placer ayudar a todas esas personas.

Además, mientras ayudaba en el asilo, pensé en todos aquellos que se levantan día tras día con el único y sencillo fin de echar un cable, ayudar en lo que se pueda, hablar con los ancianos y ancianas…etc.

Y por otra parte también le di vueltas al hecho de que dichos ancianos y ancianas probablemente no se encuentren en la mejor de las situaciones y que en algunos casos han sido “abandonados” por sus familiares ya que simplemente muchos les visitan por mero deber o mera responsabilidad y por quedar bien en vez de hacerlo por ellos y de intentar pasar más tiempo con sus familiares. Es una pena que algunos se comporten de esta manera y no consideren que los residentes del asilo agradecen muchísimo el recibir visitas, hablar con alguien, contar sus historias y pasar un buen rato.

En definitiva, ha sido una experiencia bastante gratificante además de solidaria y de algún modo el hecho de haber estado allí, haber ayudado y haber visto lo que hacen día tras día todas esas personas con tal de ayudar a otras es algo que debemos tener en cuenta y considerar como algo muy solidario”.

 

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