Colegio

Noticias

14 DIC

“Hay razones para la esperanza, pues en literatura también abundan los escritores que plantean sus obras como una herramienta artística que dignifica al lector”.



Entrevista al escritor Miguel Aranguren, fundador de Excelencia Literaria, por Luis García Bernabé y Antonio Rubio Martínez

Publicó su primera novela “Desde un tren africano” con apenas diecinueve años. ¿Desde cuándo se sintió atraído por la escritura?

 R: Desde niño me ha gustado contar historias, y en aquella época, en la que todavía no dominaba este arte, me valía de tebeos que después vendía en el colegio, para narrar aventuras. Mi objetivo era (y sigue siendo) conquistar al lector con mis narraciones. A partir de los trece años comencé a escribir de forma más regular, a través de diarios y cartas. De estos primeros surgió esta novela que mencionáis.

 P: ¿Cómo ha influido África en su literatura?

 R: Lo que viví en África los diecisiete años fue tan impactante que cambió mi vida para siempre. Durante aquella estancia en Kenia experimenté la pobreza en la que vive la mayor parte de los habitantes del planeta, lo maravilloso de su fauna, lo hermoso de sus paisajes y la entrega de mucha gente por un gran ideal. Aquello fue el caldo de cultivo con el que me forjé como escritor.

 P: ¿Qué cree que Europa (y específicamente España) podría hacer por los países subdesarrollados de África?

 R: Lo primero, luchar contra la corrupción que asola esos países. Además de apoyar proyectos de desarrollo, habría los Estados de occidente tendrían que combatir a los corruptos, que se llevan el dinero del pueblo.  Por ejemplo, la policía tiene unos sueldos tan bajos que se ven obligados a corromperse para llegar a fin de mes. De esta forma, es fácil entender que exista una corrupción generalizada: desde el alcalde de un pequeño poblado hasta los presidentes de los países a los que nos referimos. Además, todos deberíamos apoyar a los misioneros, ya que conocen las necesidades de los necesitados y su entrega es completamente desinteresada.

 P: ¿Cuál es su opinión sobre el problema de los refugiados?

 R: Europa es el continente de las oportunidades porque disfrutamos de toda clase de bienes materiales. Por eso llegan con la esperanza de que pueden cambiar de vida en nuestro continente y ayudar a sus familiares que se han quedado en los países de origen. Por eso, entiendo que hay que facilitar su llegada, pero de forma ordenada y luchar contra las mafias que se benefician de su necesidad (para pasar el Estrecho, por ejemplo). Si hablamos de países como Siria, donde situación es terrible a causa de la guerra, conviene tener en cuenta que cientos de miles de inocentes sufren a causa de un conflicto supranacional que solo busca el poder económico mientras los ciudadanos lo han perdido todo. Por eso, hay que estudiar la manera de que puedan recuperar lo que por derecho les corresponde y, de no ser posible, no cerrarles las puertas ni condenarles a vivir como vagabundos.

 P: ¿Y sobre el yihadismo?

 R: El yihadismo terrorista es un fenómeno incontrolable que se ha extendido por todo el planeta. Es un auténtico espanto, una deformación interesada del Islám y la sharía. Pero también la sobreinformación puede afectar negativamente nuestra percepción, pues el final de las distancias gracias a los medios de comunicación, nos da la sensación de que convivimos entre terroristas, lo que no es cierto. Por ejemplo, en Kenia los musulmanes que he conocido son gente respetuosa y pacífica. Debemos hacer todo lo posible por promover el entendimiento y la integración, desde la justicia y el cumplimiento de la Ley. Pero tenemos que tener cuidado con nuestra falta de conocimiento acerca de esta religión (que es fe y es estado al mismo tiempo), pues la ignorancia facilita las generalizaciones injustas, al no distinguir, por ejemplo, entre suníes, chiíes, sufíes, etc., o al no tener en cuenta que las víctimas más numerosas del terrorismo yihadista son musulmanes en países islámicos.

 P: En su obra “La sangre del pelícano”, aparece un breve combate verbal entre católicos y musulmanes, ¿es posible una España intercultural?

 R: Claro que es posible, y además es un deber moral comprenderá todos para que podamos vivir en paz entre culturas. Granada es un buen ejemplo de ello.  Pero no deberíamos caer en un tonto igualitarismo. Europa es un proyecto de países cristianos que defienden la preminencia de una civilización integradora que no debe renunciar a sus principios. Eso no nos autoriza al desprecio. Debemos rechazar cualquier discriminación a causa de la religión, la cultura, la ideología política, la toma de decisiones… al tiempo que cuidamos nuestras raíces y fortalecemos nuestras creencias.

 P: Volviendo a su obra, ¿qué autores han repercutido en su forma de escribir?

 R: Como ya he dicho, me influyó mucho “El camino”, que leí cuando era pequeño. Ahora mismo me vienen a la cabeza “Alfanhuí” “El tesoro de la Sierra Madre”, “Platero y yo”, “El Señor de los Anillos”, algunas novelas de Benito Pérez Galdós y otras de Lorenzo Silva.

 P: ¿Cree que la literatura pasa por un buen momento? ¿Por qué?

 R: Tengo la sensación de que en Occidente estamos viendo el final de una civilización. Basta con analizar la pirámide demográfica (mueren más personas que niños nacen) y a la renuncia a muchos valores fundamentales, empezando por el respeto a la vida, a la protección de la familia o a la libertad educativa. La literatura occidental es hija de su tiempo, por lo que desde hace años se mueve en una visión pesimista de la existencia, individualista e incluso destructiva. También se da en todas las artes un eclecticismo que provoca la dificultad de definir corrientes, debido a que las vanguardias buscan la originalidad por la originalidad. Aun así, hay razones para la esperanza, pues en literatura también abundan los escritores que plantean sus obras como una herramienta artística que dignifica al lector, cumpliendo la misión original del arte.

 P: ¿Qué piensa acerca de las redes sociales? ¿Favorecen o perjudican a la cultura? ¿Y a la literatura?

 R: Las redes sociales han provocado la dispersión del conocimiento, la igualdad de las noticias (ponen en un mismo nivel de importancia hechos que no tienen la misma relevancia). También ha producido una dispersión del interés cultural: cuánta gente ha sustituido la lectura por los móviles, que atrapan la voluntad. Sin embargo, las redes sociales también facilitan el encuentro y la difusión de la cultura, y favorecen la comunicación entre autores y lectores.

P: ¿Considera que es suficiente el tiempo dedicado a la literatura en las escuelas? ¿Por qué?

 R: No. En España la literatura se ha postergado a un segundo y hasta un tercer plano en el rango de las asignaturas. Más agudo es el problema en las comunidades bilingües. En estas, predomina las horas del idioma regional sobre el nacional, relegándose el castellano a dos horas semanales. No estoy en contra del estudio de las lenguas regionales, es más, creo que resulta positivo que se difundan y enseñen, pero no se deben beneficiar de oportunidades que no se ofrecen al castellano, lengua común de la inmensa comunidad de hispano hablantes. También es destacable el poco tiempo que se destina a la lectura en muchos colegios, a lo que se suma las malas condiciones de las bibliotecas escolares y la importancia desmedida que se da al aprendizaje de los idiomas extranjeros. Hay excepciones, claro, y Mulhacén es una de ellas. Y no sólo porque aquí se cuente con Excelencia Literaria, sino porque son habituales los libroforos, las discusiones humanísticas, el debate, etc.

P:  Algunas personas han leído “El Código da Vinci” y han creído ver similitudes entre esta obra y “La sangre del pelícano”, ¿qué opina sobre estas afirmaciones?

R: En 2007 triunfó en todo el mundo una novela que ataca duramente a la Iglesia y a sus instituciones, sirviéndose de una mínima documentación y una sobrevaloración de clichés, así como de errores de bulto. Los personajes “católicos” del Código son deleznables e, incluso, asesinos en serie. En “La sangre del pelícano” el planteamiento es distinto: se trata de una aventura en la que el misterio de la lucha entre el bien y el mal quedan objetivamente en su sitio.

 P: ¿Ha influido el cristianismo en su obra?

R: No puedo separar mi fe de mi escritura, de mi vida social ni familiar. Por eso, mi formación cristiana y el empeño por vivir de una manera acorde a mis creencias, se refleja en toda mi obra, a pesar de mis limitaciones.

P: ¿Alguna vez ha barajado la posibilidad de escribir en otros ámbitos distintos a la novela?

R: He publicado miles de artículos de opinión en diversos periódicos y revistas, he escrito algunos relatos cortos, conferencias… Eso sí, no tengo condiciones para escribir teatro ni poesía.

P: ¿Está trabajando en un nuevo proyecto?

R: No puedo decir mucho, pero puedo adelantar que he finalizado una nueva novela histórica que va a gustar mucho.

http://www.excelencialiteraria.com/

http://www.miguelaranguren.com/

 

Loading